miércoles, 21 de marzo de 2012

Sirena Melmalia




Y una vez más, mi amiga Mavi, de Lunática Shop, me hace un estupendo regalazo enviándome una nueva sirena. Además de una estupenda artesana, Mavi es una estupenda buceadora y visitando sus blogs amigos, encontró en el blog de Melmalia esta maravillosa sirenita. ¿A qué es preciosa? Aquí podéis ver la entrada que Melmalia hizo para esta sirena, y aquí podéis ver otros preciosos trabajos de Melmalia, como esta mariquita de crochet, y gumocollares, o gumollaveros... que os dejo como muestra. Mavi, muchísimas gracias, de corazón, me encaaaaaaaaanta.



Cuelga móvil


Gumollaveros



Gumocollares











miércoles, 7 de marzo de 2012

Sirena Lunática



Ya era hora de que tuviera mi camiseta de sirena, que bien merecida que la tengo. Hace unas semanas me lié la manta la cabeza, y a pesar de la crisis me dije: "Venga, Aldabra, encárgale una camiseta bien chula a Mavi, de Lunática Shop, para lucir en los días primaverales que ya parece que se acercan".


Y aquí está, ¿os gusta tanto como a mí? Podéis verla en su blog junto con la estupenda entrada que preparó para ella, de título “Sirena, serena”.

Mavi, muchísimas gracias, de corazón, me encaaaaaaaaanta.


jueves, 16 de febrero de 2012

Sirena de Carlos Casellas



Así imagina a las sirenas, Carlos Casellas, del blog Apenas Penas y así les compone versos. Muchas gracias Carlos, es una maravilla.La imagen me la envió hace ya un tiempo, mi querido Goyo "El dragón".



Cuatro besos de sal



A la vera del mar, sirena ignota
soñaba con un príncipe marino
que cambiara el azul de su destino,
con paciencia devota;
en medio de la ola más remota,
de vaivén cristalino,
aquel sueño de amor crepusculino
portaba un fatalismo de derrota;
cuatro besos de sal en carne viva
enfangaban de pena
su cola de azafrán y piel cobarde,
y a bordo de un dolor a la deriva,
con un llanto de arena,
fugaba con el viento de la tarde.


Enseres y atavíos



La sirena nostálgica del cuento
colecciona corales y navíos,
estuarios, aparejos, remos, ríos
y faros que se baten contra el viento,
postales de algún puerto somnoliento,
enseres y atavíos,
tempestades de mar y besos míos,
a manera de líquido alimento,
naufragios de goletas y galeones,
estrellas y escorpiones,
que recoge perdidos en la arena,
armazones de barcos en la bruma,
caracolas de espuma
y un destello naval de luna llena.



Derrotero naval



La sirena nostálgica desgrana
su gorjeo coral a cielo abierto,
a orillas de algún puerto
se enamora de un pez cada mañana;
la quiso el tiburón con furia vana
(igual que un pescador en el desierto),
amantes de cristal en el mar Muerto
de una playa lejana;
hacen cola el delfín y el pez payaso
y la niña soltando nudo y laso
se quita las escamas del vestido,
derrotero naval de noche oscura,
ardor de quemadura
que viaja en el oleaje de un gemido




domingo, 5 de febrero de 2012

Sirena de Selina Fenech



Mi querida Myr se ha animado a hacer la continuación del relato de la sirena, que se titulaba "En la pasión del momento", que publiqué aquí en el blog y que ahora está en el blog de Sirenas; así que creo que es justo que el relato quede completo aquí también, ¿no os parece?
“Oscar Insaurregi se secó el sudor de la frente con una gaza, se quitó el barbijo, los guantes y se rascó la cabeza, esbozando un fáusico bostezo leonino, mientras se retiraba pesadamente de la sala de autopsias. Estaba agotado y necesitaba dormir, por eso se desplomó como una bolsa de papas sobre el sillón de su despacho y se cubrió rápidamente con una manta, envolviéndose con ella como un cucurucho. Mientras iba entrando en sueños, recordó las largas horas pasadas frente a su viejo microscopio analizando células, bacterias, tejidos a los que veía desfilar como quien cuenta ovejas.
Prefería contar células a contar cadáveres, la verdad. Cada autopsia le costaba más. Ya no soportaba el nauseabundo olor a formol que se respiraba en esa sala, eso, sin sumarle el olor a sangre seca. Sus manos se caían a pedazos de tanto lavarlas con cepillo y jabón bactericida, un inconveniente para su desempeño profesional, porque le ardían, le picaban y se le hinchaban bajo los guantes de latex. Pero lo peor, siempre era ese asqueroso olor del formol que antes le gustaba tanto y ahora lo mareaba hasta producirle arcadas, como aquella vez en que perdió el conocimiento, cuando, antes de la incisión inicial, se le escapó el cadáver, después de haberle roto los dedos de la mano izquierda para arrancarle el extraño huevo.
Nunca antes le había pasado eso de que un cadáver se levantara y se fuera. Aunque siempre hay una primera vez, dicen. O era que se estaba haciendo viejo. O era que quería cambiar el modus vivendi o el operandi, no sabía bien, pero algo si quería cambiar antes de ser totalmente deglutido por la monotonía, los malos olores y los duros jabones. El cuerpo se lo pedía, era obvio. Pero convengamos, un cadáver no puede levantarse y salir corriendo así como así. Y sin embargo ese, definitivamente no se había quedado quietecito, sobre su mesa, donde tendría que haber estado.
Hubo una gran investigación, recuerda. Luces, preguntas y policías rabiosos. Nadie entendía lo que había pasado, ni ese extraño olor a algas y sales marinas, ni la música esa, dulzona.
¿Cómo era posible? se preguntaban, sin embargo, el cadáver del tal Ernesto, no aparecía. Ni apareció. Vinieron los del Reality Show "Sobrevivientes" y quisieron hacer un programa. Oscar se imaginaba el título y la carcajada estallaba: "La supervivencia de un cadáver que no quería sucumbir a los encantos de su patólogo". Al final, el programa no se hizo y ellos se fueron como vinieron, sin rechistar.
A la mañana siguiente, Oscar decidió que iría a la playa a despejarse. Hacía tiempo que no se tomaba un día así de reposo, por lo que con unas ansias tremendas, goloso, dio un chapuzón en las cristalinas aguas del Mar Caribe y nadó hasta los arrecifes. Y ahí la vio, sobre la roca sentada. Era el ser más esplendoroso que jamás hubiera visto, con una larga y extraña cola de pez. Mejor dicho, dos seres: ella, tocando el laúd y él, el Ernesto de su autopsia no autopsiada, con la mano izquierda reventada y bien vendada.
Oscar no entendía nada, en medio del estupor, pensó y pensó. Barajó hipótesis dibujando en la arena con un palito listas interminables, sacó cálculos enredados, trazó cuadros y flechas, hizo circunferencias y raíces cuadradas, pero por más que intentara, explicación lógica no encontraba_ ¿Sería esa sirena la que -en un acto de amor supremo- habría venido a buscarlo?_ desahuciado, se preguntó. Entonces, sintió el aletear de los pájaros y la brisa de la tarde que comenzaba a soplar, levantó la vista hacia las nubes doradas y clavando la mirada leyó aquel extraño mensaje que delineaban:
_Queda prohibido por siempre, señores, que los Médicos Forenses toquen a las leyendas.”
En su correo me enviaba una sirena pero como ya la había publicado, he buscado una por la red y he encontrado esta de Selina Fenech que me ha gustado.
Muchísimas gracias, Myr.


lunes, 23 de enero de 2012

Eba´s sirenitas y Sirena de Macus Romero





Estas preciosas sirenitas, me las hace llegar mi querida lunática Mavi... Eh, que lo de lunática es sólo por su blog "Lunática Shop", no penséis mal.
Mavi es, además de una mujer estupenda, a la que tengo el gusto de conocer en el plano real [que no todo es virtual en la viña del señor] una maravillosa artesana. Ya os he mostrado en otras ocasiones sus preciosas camisetas y bolsos personalizados. Pero lo que de verdad honra a Mavi como artesana, es que disfruta haciendo conocer el trabajo de sus compañeras. ¿No os parece que como mínimo se merece un aplauso?... Yo creo que sí.
Muchísimas gracias, Mavi y sigue siendo así como eres porque realizas una gran labor personal y de difusión.
Las primeras sirenitas, las Eba´s, son del blog "Mis pequeñas Eba´s" donde encontraréis unos broches de muñecas preciosos.
Y la ilustración tan bonita es obra de Macus Romero que nos la muestra en el blog que lleva su nombre "Macus Romero Ilustration".
¡¡ Pero que maravilla!!





martes, 17 de enero de 2012

La sirena de Myr



Mi querida Myr del blog “De amores y relaciones” me envió por correo el vídeo con esta divertida canción que se titula La Sirena, interpretada por Luís Felipe González. Nunca antes la había escuchado, la verdad, así que muchísimas gracias, querida amiga.


Me dice Myr que el enlace al vídeo se lo dejó Gelu, del blog “Penélope aguarda en Ítaca” en un comentario que hizo en su blog sobre un cuento que escribió y publicó Myr, en la que la protagonista es una sirena y que ella tituló “En la pasión del momento”.

Aunque Myr vive en Israel, este verano estuvo haciendo un pequeño tour por nuestro país y se pasó por mi casa un par de días, nuestro segundo encuentro real; el primero fue en Burgos, en nuestra comida quijotesca. ¡Qué bonitos estos enlaces y encuentros blogueros!, ¿no os parece?

Os dejo ya con la historia que escribió Myr, el vídeo de Gelu y os invito también a pasaros por sus blogs, pinchando en los enlaces.

Enrique, ansiaba en el fondo, cambiar de vida. Había cumplido 52 años y hacía tiempo que sentía que su vida estaba cayendo en una monotonía apagada y gris, por lo que en un deseo de darle un nuevo giro, decidió que era hora de probar algo diferente. Así que, se levantó temprano esa mañana en cuestión y con algo de esfuerzo, llamó a su oficina pidiendo le concedieran las vacaciones que desde hacía tres años no se tomaba, alegando imperiosa necesidad de tomárselas ahora, porque se sentía muy agotado. Como si por ejercitar ese derecho, tuviera necesidad de justificarse. Pero así era él de culposo. Sabía muy bien que le gustaba viajar y lo había pensado hacer después de que su mujer se fugara con Alberto -a quien hasta entonces lo había creído su mejor amigo- pero en lugar de tomarse ese descanso lejos de su tierra natal para olvidar, para cambiar de óptica, o siquiera encontrarse a sí mismo -que no es poco-, se sumergió en cambio en el trabajo. Era ingeniero hidráulico, algo que de verdad, le apasionaba y que ahora -dadas las circunstancias- le servía también de anestésico.

Uno de sus logros por los que más orgullo sentía era el de haber fundado "La semana internacional del agua", un Congreso en el que anualmente se reunían los grandes especialistas mundiales en la materia. Aquellos hombres y mujeres conscientes de la importancia de preservar este recurso natural tan importante, pues el agua -como sabemos- es la esencia de la vida y sin ella, la extinción de nuestra especie, es un hecho. Pero ahora Enrique estaba extenuado, deprimido, con un sentimiento de vacío que lo atormentaba y en el que sentía que se hundía cada vez más, por lo que en un acopio de sus últimas fuerzas llenó de aire sus pulmones, salió a la calle y compró finalmente el billete de avión.

La pequeña nave aterrizó en el aeropuerto San José de Costa Rica. Enrique fue uno de los primeros pasajeros en descender. Después de pasar migraciones, un taxi lo llevó -como estaba previsto- al Barceló San José Palace.

Al día siguiente nuestro amigo, excitado y por primera vez en mucho tiempo, alegre como un niño con un juguete nuevo, alquiló un jeep y condujo ilusionado hasta la Playa Cahuita, en el cantón de Talamanca. El aroma de las flores lo embriagaba, el sol acariciaba su piel y el mar.... ¡¡¡Oh el mar!!! Pronto llegaría a la playa ¡Cómo deseaba bañarse en el Mar Caribe y chapotear en sus aguas cristalinas!.

Y allí la vio. Era el ser más esplendoroso que jamás hubiera visto. Una larga cabellera castaña caía por sus hombros en voluptuosa catarata. Su piel era bronceada y tersa. Sus ojos de un verde intenso y sus labios carmesí, carnosos como una fruta fresca, dejaban entrever en la sonrisa sus dientes de nácar. Sentada en la roca, como una aparición, como un ángel celestial, sostenía en sus manos un laúd. ¿Un laúd? se preguntó Enrique con sorpresa mientras frotaba sus ojos, ¿Hay alguien que aún hoy ejecuta este instrumento? Sin embargo, ahí estaba ella, esta extraña diosa, cuyos dedos finos tensaban las cuerdas .¡¡¡Qué melodía dulce, qué voz maravillosa!!!

Enrique no podía salir de su estupor, embobado, nadó hasta la roca en que esa mujer -que convirtió en su amada- tocaba la música. Ahí permanecían juntos en las horas diurnas, pero al caer la noche se separaban, pues ella retornaba a las profundidades del mar, dónde él no podía seguirla y él, cabizbajo y mustio enfilaba a su hotel.

Mas hete aquí que un día cuando estaba Enrique sentado en la roca cerca de esta mujer-ángel-sirena o lo que fuera, los vientos comenzaron a soplar muy fuerte, las olas se alzaron iracundas y rugientes hasta el cielo, para romper minutos más tarde con estrépito en la roca, arrastrando con ellas a Enrique y a la sirena en un agitadísimo remolino infernal.

Cuentan los lugareños que de tanto en tanto aparecen las figuras de los amantes en la roca al tiempo que una dulce melodía se escucha. Lo cierto es que los pecadores al tirar sus redes en la cercanía del lugar, las recogen llenas de peces y prosperidad reina en la aldea. Pero un día, en la red de uno de los pescadores apareció el cadáver de un hombre, al parecer, ahogado. La policía acudió al lugar y éste fue llevado a la morgue del pueblo.

El médico forense se preparó entonces para proceder a la identificación de la víctima, para iniciar luego la autopsia reglamentaria. Mientras lo hacía, sus ojos se posaron en el rostro sin vida y captó una extraña sensación de paz. Continuando con su observación, vio que el puño izquierdo estaba cerrado, como guardando con fuerza algún secreto. Cuando por fin el médico lo logró abrir -rompiendo los huesos con un martillo, tal era el rigor mortis- rodó de él un huevo de cristal con un fondo marino de rocas, agua, peces y corales. El médico lo observó más atentamente y vio sobre una roca, a nuestro Enrique y a la Sirena tiernamente abrazados; al agitarlo, cayeron aromáticos pétalos de rosa y el sonido de un laúd llenó la estancia. Instintivamente su vista se volvió a la camilla en donde tenía acostado al cadáver, pero grande fue su sorpresa al ver que la mesa de autopsia estaba vacía.




miércoles, 11 de enero de 2012

Serea Urbano Lugrís




Tomando como base un cuadro que tiene una sirena, del pintor gallego Urbano Lugrís, José do Neto me envía este precioso poema.
Muchísimas gracias José, es todo un detallazo.
Biquiños,

Balada mareira

Os ribazos dos cantís
visten encaixes de prata.

Ondiña que vas,
ondiña que ves.

Os argazos cobizosos
pingan os risos da escuma.

Ondiña que vas,
ondiña que ves.

As donas do vento
e as siñas do mar cantan.

Ondiña que vas.

Ao chegar un novo ano,
unha serea fermosa,
coas serenatas mariñas,
danza.

Ondiña que ves.

Casal do Neto
Xaneiro 2011

Las pendientes de los acantilados visten encajes de plata. Ola que vas, ola que vienes. Las algas envidiosas mojan las risas de la espuma. Ola que vas, ola que vienes. Las dueñas del viento y las simas del mar cantan. Ola que vas. Al llegar un año nuevo, una sirena hermosa, danza con las serenatas del mar. Ola que vienes.


Otros cuadros de Lugrís

También encontré que Yolanda Castaño utilizó a Lugrís para la portada de uno de sus libros, un cuento infantil.
Tuve la suerte de asistir a un curso de poesía con Yolanda y quedé fascinada por todo lo que supo transmitirnos. Tiene una personalidad muy atrayente.


Os invito a visitar la página de Yolanda y escuchar su deliciosa voz, merece la pena, de verdad.



jueves, 5 de enero de 2012

Sirena Aldabra motera




Mi estimado compañero del Club motero Josep, con motivo de mi cumpleaños, me regaló esta preciosa pecera en la que estoy yo metidita, cual sirena motera.

Con animación y todo (sólo que aquí no se puede ver, sorry). Si queréis ver como nada el pececillo pinchar aquí.

Muchísimas gracias, Josep, me ha hecho mucha ilusión.
Biquiños,



lunes, 2 de enero de 2012

Sirena de Castelao




Esta mañana un compañero de trabajo me regaló un calendario de la CIG, en cuya portada figura esta imagen. Y me pongo a buscar en la wiki y me encuentro con esto:

La propuesta de Castelao para el escudo de Galicia.

A principios del siglo XX, Castelao, uno de los padres del nacionalismo gallego, propuso un nuevo emblema para Galicia incorporando la divisa:
"Denantes mortos que escravos" ("Antes muertos que esclavos"). Las armas, en campo de azur, llevan una estrella de cinco puntas roja y una hoz puesta en palo, con una bordura de plata cargando el citado lema. El conjunto está sostenidas por la figura de una sirena a modo de tenante heráldico. Castelao recoge treinta y tres escudos diferentes, de los que dos incluyen la sirena de la leyenda de la isla de Sálvora.





martes, 27 de diciembre de 2011

Sirena de Navidad


Nanny Ogg del blog Testamento de Miércoles, me envía esta original felicitación navideña, junto con una sirena preciosa, que quiero compartir con vosotros. Muchas gracias Nanny por acordarte de mí.

Nos guste o no nos guste,
nos alegre o nos deprima,
cada año un poco antes,
ya llega la Navidad.

Seamos o no creyentes,
creamos en lo que creamos,
alegre o nos deprima,
eso a ella le da igual.

Te pueden parecer consumistas
o una buena excusa para regalar.
Puedes disfrutar con la familia o pensar...
¡menudo rollo, otra reunión familiar!

Puedes creer que no hay nada más cursi
que la decoración navideña
o puedes pensar que es hermosa,
agradable y hasta bella.

Pero te pongas como te pongas,
ya llegó la Navidad.

Puedes comer como un cerdo
o ser en extremo frugal.
Puedes elegir entre el árbol,
el nacimiento o “ná de ná”.

Puedes cantar villancicos con zambomba,
pandereta o con tambor,
o te puedes tapar los oídos
por no sufrir un montón.

Pero decidas lo que decidas,
ya llegó la Navidad.

Puedes recibir regalos de Santa Claus,
el Olentzero, los Reyes Magos o el Caga Tió.

Puedes echar de menos a quienes ya no están
o limitarte a disfrutar con los que sí que están.

Pero prefieras lo que prefieras,
ya llegó la Navidad.

Resumiendo y para acabar,
por si no te has enterado,
ya está aquí la Navidad.

Si te gustan estas fiestas,
disfrútalas hasta el final;
si no te gustan ni un poco,
resígnate porque aquí están.

Si te gustan que te feliciten:
que tengas una muy Feliz Navidad;
y si no losoportas me perdonas... y ya está.

Besos

jueves, 22 de diciembre de 2011

Sirena de Lola Beade




Me escribe un correo mi estimado amigo Albino Mallo, experimentado periodista y reportero, y me dice así:

Ayer ter encontré una nueva sirena. Se inauguró la IV Feira da Arte Galega con la presencia de más de 40 artistas.

Viéndola con detalle me encontré esta Sirena pintada por Lola Beade. Es una pintora coruñesa y creo que vive en Ferrol, pero este dato no lo puedo asegurar. De todas formas lo que importa es aumentar tu colección.

Intenté comprobar este dato, Albino, pero no lo encontré. Sí descubrí que Lola tiene un blog: “lola beade estudio”.

La exposición la organiza FEIRARTGALICIA y en la inauguración se le rindió un homenaje al veterano pintor Alfonso Abelenda, en uno de los salones del Hotel Hesperia.

Hay más de 1500 cuadros pequeños como de 25 x 20 a la venta. Cada pintor tiene uno expuesto y los demás están en un cajón debajo, bien protegidos por plástico transparente para que se puedan ver, revolver y elegir. Los precios oscilan entre los 250 y los 400 euros.

Un beso y a pasar un bien fin de semana.

Muchísimas gracias, Albino, por la sirena y por la información. Si venzo la pereza me gustaría acercarme un día a visitar la exposición.

Milagros de "esta nuestra internete", se pone en contacto conmigo Lola Beade, a través del correo electrónico y me envía una foto más completa del cuadro de la sirena, y me dice así:

"Hola: Creo que quedará mejor en tu colección si la tienes completa. Aunque figura en el catálogo de la feria, el cuadro está expuesto en el "Pataca" junto al hotel Trip en la playa del Orzán de La Coruña. Un saludo"

Muchísimas gracias, Lola.





jueves, 15 de diciembre de 2011

La sirena de dos cabezas




Ilustraciones: Juan Luís López Anaya del blog Dibujando sueños

Relato de: Luisa H del blog Que 65 no es nada… para empezar a escribir [Dí que sí Luisa, la edad está demasiado valorada. Lo que importa siempre son las ganas de crecer]

El día 14 de marzo de este año tuve el placer de aterrizar en el blog de Luisa H, llevada de la mano de Belén in Red y desde el primer momento su forma de escribir me sedujo. A medida que iba leyéndola me iban entrando ganas de enlazar su blog con el mío [porque lo más importante de los blogs es, incluso por encima de la escritura, las relaciones humanas que se establecen] pero estaba esperando la ocasión perfecta. Y por fin, con este relato tan estupendo que escribió [“Mis monstruos” que ella publicó en su blog el 24 de noviembre] y que os dejo hoy aquí gracias a su gentileza, ha llegado el momento. Espero que lo disfrutéis, al mismo tiempo que os animo a que hagáis un hueco en vuestro tiempo para leerla porque no quedaréis defraudados.

Con Juan Luís también me pasó algo parecido, tuve con sus ilustraciones “amor a primera vista” y ya sabéis que una mujer enamorada hace cualquier cosa por conseguir su objeto deseado, en este caso, una ilustración para el relato de Luisa H. Le escribí a Juan Luís contándelo lo que me apetecía hacer con el relato y en seguida respondió a mi petición, se leyó el relato de Luisa H y me regaló el dibujo para el blog.

Muchísimas gracias a los dos.

“MIS MONSTRUOS”

Luisa H

Me apunté al viaje organizado a Escocia como último recurso. Estaba sola, me habían fallado planes mejores, no conocía el país. Pero, leyendo el folleto, ante el consabido reclamo turístico del monstruo del lago Ness, sonreí. Esto no, pensé. No porque no me gusten los monstruos. Sobre todo por mantener la imagen que tanto me ha costado construir. De mujer seria, civilizada, contraria a los otros mundos.

Qué risa. ¿Contraria a los otros mundos, yo? Desde que puedo recordar, veía a la gente desdoblada en tres: la persona que tenía ante mí, la niña que había sido, la anciana que sería. No era una visión voluntaria, ni podía provocarse. Ocurría de improviso. Con un vecino de asiento en el autobús. Con una pareja por la calle. O con mi prima Pilar, cuya anciana lucía una larga trenza blanca que me encantaba. Aunque en alguna ocasión el anciano o anciana no estaban. Yo entonces pensaba tranquilamente: esta persona no tiene futuro.

De pequeña no hablé nunca de ello. Estaba convencida de que le pasaba a todo el mundo. Que todos nos veíamos así. Niño, adulto y anciano. Pero en la adolescencia, claro, se me escapó algún comentario. Y ante las caras de asombro, por no decir de pánico, de mi entorno, no volví a mencionar mis visiones “tridimensionales”. Decidí guardarlas en el cajón secreto.

Pero algunos de los que “no tenían futuro” comenzaron a morir. Al principio no era gente demasiado importante para mí, y no pensé que hubiera una relación. Incluso lo acepté con cierta normalidad: yo ya lo había visto. Me aterroricé cuando ocurrió con alguien de mi familia, con dos amigos. Me sentí dominada por una suerte de poder siniestro. Y me empeñé en matar aquel poder dentro de mí. Hice un esfuerzo sobrehumano. Durante mucho tiempo fue imposible centrarme en otra cosa. Fracasaba en los estudios, era incapaz de mantener una conversación de cinco minutos. Cuando mi familia ya no sabía qué hacer conmigo, lo conseguí. Conseguí ver sólo a las personas que tenía delante, que podía tocar. Ni niños, ni viejos a su lado. Nunca más. O eso creí.

Durante el viaje a Escocia, todo transcurre más o menos bien, salvo la previsible lluvia. Por suerte, los compañeros de viaje son bastante normales. Si me ven callada, no insisten en conversar. Lo que ya es mucho. Incluso he conectado con una mujer de pelo recogido y expresión serena, que lee tanto como yo. Diana. Procuramos sentarnos juntas en la comida. En el autobús, con nuestros libros. Cruzamos sonrientes miradas.

Hoy ha surgido lo del monstruo del lago Ness. He intentado zafarme de la dichosa excursión, pero Diana ha dicho “vamos”. Y mansamente la he seguido. Pensando irónica “mira que si lo vemos”. Pero sin dejar de sentir una leve punzada en el estómago.

Me encanta el hombre que espera la aparición del monstruo. Convencido de su existencia. Viviendo en un trailer aparcado junto al lago. El pobre está harto de ser parte del morbo de la visita, pero lo lleva bien. Diana y yo nos acercamos a él. Incluso nos ofrece té en vasos de plástico. Nos sentamos los tres con placidez en la orilla.

Mientras ellos charlan, me percato de que la idea “monstruo” no me resulta extraña ni lejana. Estoy dispuesta a aceptar todo tipo de monstruos, visibles e invisibles. De alguna manera siempre han estado ahí.

Quiero imaginarlo. Al monstruo del lago. Cómo será, cómo me gustaría verlo si de repente apareciese. No como una serpiente, nunca una serpiente. ¿Un gran dragón, verde y terrorífico, con llamaradas en las fauces? Puede.

Dejo mi mirada perdida, errática.

De la superficie emerge una sirena. Una sirena gigante, de larga cola plateada que agita el lago. Y dos cabezas. Una de niña, rizos rubios, gesto asustado. Otra de mujer adulta, con una abundante maraña de cabello entremezclada de algas, diminutos peces, algún guijarro. Ojos insondables como las aguas. Amenazadores o suaves en un segundo. Boca cerrada en un gesto milenario. Junto al seno izquierdo una gran herida, como un agujero vacío. Alarga hacia mí un brazo. En la mano sostiene un corazón. Un corazón que veo latir.

Diana y el hombre han desaparecido. Me rodea el silencio y una intensa niebla.

Solas la enorme sirena de dos cabezas y yo, muda, inmóvil. Que no me mire. Pero no puedo apartar la vista de ella. Percibo en los míos los ojos claros de la niña. Me inspira cierta ternura. Ambas intentamos una sonrisa. Entonces la cabeza de mujer se agita para atraer mi atención. Me ofrece de nuevo su palpitante mano. Yo no siento mi cuerpo, no puedo moverme. Entonces ella, con rapidez, introduce el corazón en el agujero del pecho. Gira su rostro a la niña, que de inmediato la mira con devoción. Sin reparar en mí, se sumergen las dos en el lago, ahora sin oleaje alguno. Como si yo no estuviese.

Diana me llama desde lejos. Alguien me zarandea. Siento golpes en la cara. Creo que vuelvo a mi ser. Recupero la visión normal y miro a mi alrededor. Todo está igual que antes. El quieto lago, Diana, el hombre de la furgoneta, los bulliciosos compañeros de viaje. Nada más.

Ya recuperada, mientras caminamos hacia el autobús, en un impulso murmuro: “El monstruo del Lago Ness no tiene futuro”. Me abruman las carcajadas y las miradas que quieren ser cómplices. Ya no he vuelto a mencionarlo.

Pero sé que hubiera debido aceptar ese corazón.



domingo, 11 de diciembre de 2011

Tres eran tres




Me escribe José Pareja del blog Diseños del viejo aprendiz y me dice así:

Hola sirena, al visitar tu blog veo que pides se te mande a tu dirección alguna sirenita, bueno pues te mando ésta que como veras es un montaje hecho con Photoshop que es mi hobby. Esta sirenita no tiene mayor importancia solo que a mí me ha dado mucho juego en diversas ocasiones. La imagen es libre de Internet, y yo le he dado animación, no en este caso, pero si en un PowerPoint que tengo en mi blog, “Dibujemos la playa”.

Días después José me envía un nuevo correo con estas otras dos preciosas sirenas.

Muchísimas gracias, José.







domingo, 4 de diciembre de 2011

El sueño de Venus




Un amigo me envía esta fotografía de Salvador Dalí que hizo Eric Schaal y que está en la Fundación Gala-Salvador Dalí.


Este pabellón presentaba una fachada espectacular llena de formas blandas y redondeadas que recordaba a La Pedrera de Gaudí, y contrastaba con los demás edificios construidos para esta Exposición, de arquitectura racionalista y en los que imperaban las formas aerodinámicas. El interior del pabellón constaba de una parte húmeda, en la que se ofrecía a los visitantes un espectáculo de danza acuática con sirenas, y una parte seca que estaba decorada con elementos de Salvador Dalí, incluido el vestuario de las sirenas.

Podemos calificar el pabellón Sueño de Venus de revolucionario en el sentido de que es una de las primeras instalaciones llevadas a cabo, mucho antes de que el término "instalación" se utilizara para designar este tipo de manifestación artística. Además, podemos considerarlo una obra multimedia, pues en el pabellón se incluían sonido y representación.

Si queréis leer un poco más, pinchar aquí.



miércoles, 23 de noviembre de 2011

Serea Billarda



Paideleo, doblog Leoeosseus regálamea esta serea que deixou no seu blog. Dí así no seu post: "Hai gustos para todo e mentres hai algunha blogueira á que semella non chistarlle esta imaxe, hai outras como Aldabra que estará leda de ampliar a súa colección de sereas co esta xogando á billarda ou pincha, como dicimos por Vilaguindastre.Anque deporte, deporte, eu inclínome máis polo fútbol gaélico. E, rematando por hoxe, na interrede podemos atopar de todo para inspirarnos ou pasar o rato e non quero deixar atrás a canción que descubrín no blogo de Brétemas uns días atrás e da que tamén falou Chousa." Biquiños e moitísimas gracias. E xa sabedes, si queredes ir ó blog de Paideleo e mais ós outros, pinchar nos enlaces.